Esta vez vine con un sistema en mis manos, para implementarlo en un edificio, en alguna computadora, en algún recuerdo de alguien. El clima me dio la bienvenida, las sonrisas éticas de los que me recibieron y las atenciones gentiles profetizaron una semana exitosa. Luego de dificultades, dolores en el corazón por la tensión y alegrías de ver finalmente el proyecto funcionando, quiero dedicar unas cuantas lineas al día de hoy, a esta semana, al recuerdo implantado, al sistema que me trajo aquí, al chofer que estuvo todas las mañanas y todas las tardes llevándome y trayéndome... a los que me apoyaron y a los que me odiaron por venir.
A los que me extrañaron y a lo que esperan de mi al volver...
A El Salvador... que me hizo sentir como en casa, después de todo, también lo es.